jueves, 11 de agosto de 2016

Agua para qué








Voy por la calle
arrastrando medio siglo 
de palabras y susurros 
que he encontrado por pasajes 

Un gato araña la luna y el rocío de la hormiga 
sigue intacto en su cabeza

Ya entenderé que los faroles 
no sólo son de los amantes 

Debo evitar a toda costa imaginarla en un espejo

Alguien golpea el rostro de un hombre 

La sangre es la pintura del alma

No hay nada que yo pueda hacer frente un incendio

Agua para qué en sus labios de llamas

Otra vez lo mismo...
no ves que al invocarla 
salen tigres a las calles a lamer su corazón de otoño 

Es paso seguro si sigues la brisa

Ten calma

A medianoche buscarás un trocito de su bosque
y en la fogata de sus huesos 
en el cántaro del pecho
se tiznarán aromas semejantes a su piel

Qué verdad más tonta es el recuerdo que no se tiene

Pienso es hora de regresar a casa

Tal vez si pudiera quedarme un momento
Tal vez si pudiera mirarla

2 comentarios:

anabel monasterio gar dijo...

conquistada...te sigo
Estas en mi blogoteca, en mis redes, en mi corazón... si me dejas un poema sería todo un honor para mi. http://anabel1-notasdecampo.blogspot.com.es/p/if-typeof-jquery-undefined-document.html.

Franco Valenzuela dijo...

Gracias Anabel, Saludos!