miércoles, 13 de mayo de 2015

Tierrales en el alma

Las estrellas molidas por gigantes
no dejaron de latir en el brillo perpetuo de la noche
como dos amantes apenas sumergidos en el frío
dejaron senderos como ríos secos
que en otro tiempo fueron venas
y ahora curtidas renacen 
cuando el sol se lava la cara

Veo al vagabundo errante
y a una princesa lejana dando forma en puntillas a los cerros

El viento me levanta la falda aunque llevo pantalones 
Sólo una flor es bienvenida en la arena
que milenaria no distingue sexo pero sí espesura

Es esto el verdadero hogar
donde los huesos beben su último movimiento 

Cuando muera recuérdame con un silbido del viento
oh desierto
mi amor
mi crepitar futuro
mi recuerdo pasado
mi piano de barro humedecido de lágrimas
mi primera manta
mi última parada