martes, 18 de noviembre de 2014

Para el amor otro lenguaje

Desde cuándo nos hablamos con el pensamiento
si en el fondo nos hablamos desde el alma

Nos conocíamos antes de los besos

y por ellos nos reconocimos en la tierra
En el mar también ¿recuerdas?
¿recuerdas esa vez 
cuando te seguí por el agua y salí congelado?
Me temblaban los huesos
Me temblaba la boca
Me temblabas tú
y del mundo todo al suelo
incluso nosotros 
pero abrazados

Y ahora qué

mi linda más linda
pasan años como días
y segundos como siglos 
y apenas nos preocupamos por el tiempo
pero mira 
ya me salieron las primeras canas
y a ti 
nuevas lágrimas que se acurrucan entre flores
Por qué siempre eres tan dulce amor
tan dulce 

Dejemos que el amor nos destelle 

Imitemos a los sueños en la cama
Duérmete en mis brazos querida
Dejemos de hablar con las palabras 






2 comentarios:

Nicky Sciavo dijo...

Al repasar tus bellas palabras no pude evitar recordar este poema...

"Si yo fuera Dios
y tuviese el secreto,
haría
un ser exacto a ti;
lo probaría
(a la manera de los panaderos
cuando prueban el pan, es decir:
con la boca),
y si ese sabor fuese
igual al tuyo, o sea
tu mismo olor, y tu manera
de sonreír,
y de guardar silencio,
y de estrechar mi mano estrictamente,
y de besarnos sin hacernos daño
-de esto sí estoy seguro: pongo
tanta atención cuando te beso;
entonces,
si yo fuese Dios,
podría repetirte y repetirte,
siempre la misma y siempre diferente,
sin cansarme jamás del juego idéntico,
sin desdeñar tampoco la que fuiste
por la que ibas a ser dentro de nada;
ya no sé si me explico, pero quiero
aclarar que si yo fuese
Dios, haría
lo posible por ser Ángel González
para quererte tal como te quiero,
para aguardar con calma
a que te crees tú misma cada día,
a que sorprendas todas las mañanas
la luz recién nacida con tu propia
luz, y corras
la cortina impalpable que separa
el sueño de la vida,
resucitándome con tu palabra,
Lázaro alegre,
yo,
mojado todavía
de sombras y pereza,
sorprendido y absorto
en la contemplación de todo aquello
que, en unión de mí mismo,
recuperas y salvas, mueves, dejas
abandonado cuando -luego- callas...
(Escucho tu silencio.
Oigo
constelaciones: existes.
Creo en ti.
Eres.
Me basta."

Ángel González

Franco Valenzuela dijo...

Qué poema aquel Nicky...
Dónde iríamos a para sin poesía...

Saludos y abrazo