Una fotografía bajo el agua
uniéndose al resto de los signos
en una marcha concéntrica
hacia un rostro que voltea
para verte.
Y cuando todo parecía
tener una forma clara,
con el azote de los cometas
los años siguen lloviendo
y de su barro
emergen peces dorados
entre las algas de los huesos.
Ese rostro que te vio
es el tuyo desde lejos.
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