sábado, 21 de febrero de 2026

Qué buen tiempo para nadar,
atardece y está nublado.

El agua tibia,
los huiros.

No veremos el sol descender
pero entre nube y nube hay un espacio abierto.

Entonces le digo a mis niños:
¡ya viene la luz!
pero ellos siguen corriendo.

Me sumerjo otra vez
agarro un huiro
y lo tiro a las rocas (¿lejos?) 

Deslizo mis manos del rostro a la cabeza
como si tuviera pelo largo o pelo.

Ya viene la luz, pienso
y viene la luz.

Nadie nota nada
ni la pareja que llegó tarde
con sillas de playa, mate y un aire intelectual. 

La punta del edificio del frente
no está iluminada.

Las olitas de las olas destellan.

Entonces lo sabes o crees saberlo:
No hay misión
ni karma
ni nada de lo que te cuentan.

Con la experiencia "estai pagao"

Me sumerjo otra vez y la luz de regreso.

No vimos el ocaso niños, les cuento,
pero el sol nos echó un ojo
como el curioso que a pie pasa 
y quiere saber lo hay adentro.

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