lunes, 13 de julio de 2015

Recados al tránsito cósmico

No ves que hay cisnes cruzando nubes a los lejos
No ves que el niño cierra los ojos cuando la luz del ocaso lo toca
No ves el árbol más viejo en el barrio de los pobres
develando tesoros en sus hojas como notas

No ves que sucede tanto a lo largo de los años
Las olas siguen cantando la canción del principio
El titilar de la arena
en el brillo de la luna
Sobre una tierra rasa los rayos del sol eran puentes

Acaso no ves que esa sangre derramada
cual un cause
llevó la esperanza más lejos
y la muerte cobró vida
Entre huesos derretidos nació el blanco
que desprenden los sueños 

No ves que no hay tiempo
si escuchas el latir de tu corazón siempre constante
Que no hay noche sin llanto
o llanto sin risa
cuando la inesperada primavera
trinó más dulce después de la tormenta

Entonces
si una luz te vuelve ciega
por qué veo en tus ojos
una mañana intacta 
congelada y liberada por el movimiento de las nubes
como una danza que paraliza el miedo
y el amor

Por qué no giras tu cabeza
cuando no hay nadie que lo haga
en su marcha transitoria 
todos van a la luz
la misma que cegó tus ojos
cuando elegiste el degradado
de todo el negro que formó tu blanco 

Un recuerdo escondido 
en lágrimas como cascadas
congeladas las aguas
un vapor asciende tras tu párpado 

Sobre el ascenso 
tu pupila cristalina 
como un río quieto de mañana
prende sus matices minúsculos
en edades ya vividas 

En tus ojos
constelaciones
cruzan la tierra rasa
hasta los rayos del sol como puentes 
y ves que sucede tanto a lo largo de los años
y los años se van con los segundos

Nada queda después  
del blanco de los huesos
cuando el polvo de los siglos 
cumple su promesa con la nieve

Eres todo en una y nada 
Pero recuerdas
que al menos hay una esperanza en el olvido 
cuando no ves que siempre hay cisnes
cruzando las nubes 
siempre habrá un niño cerrando los ojos
y los árboles y todo aquello que el fuego pudo tocar
te abrirán sendero a tus propias huellas

¿Elegirá ella el camino que le escribo?

1 comentario:

Erick Mondaca dijo...

es un claro entre las notas crisálidas